Todo en cuanto amamos
y ahora la nada
El humo de las flores
se disipó en el aire al ritmo de tu
voz
explicándome que nunca fuimos
que ya no somos
y que nunca seremos más que esto
Un abismo
Mi mano, mientras tanto, dibujaba
frenéticamente círculos en tu espalda
en un intento desesperado de
construir un refugio en tu piel
para tener donde dormir segura por
las noches
cuando tu lado de la cama siga tibio
y el mío sea una tumba helada
No sé qué voy a hacer con tanta
sábana para desordenar
ni con las horas tristes de la
madrugada tomando un whisky en la venta
Pero ya se quemaron todas las flores
no quedan ni rastros de humo
ni puedo ya escuchar tu voz dando explicaciones
no quedan ni rastros de humo
ni puedo ya escuchar tu voz dando explicaciones
Al fin y al cabo tenías razón
Entre nosotros, tan solo queda
un abismo.
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