Esta noche quedé atrapada entre tu deseo y el mío.
Casi como si el mismo fuese una metáfora encriptada en significantes no resueltos.
Me convertí, tímidamente, en la victima perfecta de tus caprichos y vos en el objeto incorruptible de la obsesión de mi cuerpo deseante. Quiero decir, en mi pasión por poseer lo imposible.
Esa pulsión de muerte que se apodera de mi lenguaje. Lo anula, o peor, lo limita a la mera tarea de escribir obscenidades en tu nombre. De contar la demanda de amor de mi cuerpo que me habla y me impulsa a tocarme la soledad con las manos mientras tu figura incierta se dibuja incesantemente en el recuerdo.
Jugamos infinitas veces a las escondidas pero ya me cansé de buscarte y de que nunca me encuentres.
Perdí, ya no se decir el amanecer sin recurrir a la inmunda tarea de conmemorar lo que nunca fue. De recrear meras fantasías.
Acepto la derrota humildemente y te escribo de una vez por todas para intentar encontrar un necesario punto final a este imparable vaivén de pasiones inconclusas
Casi como si el mismo fuese una metáfora encriptada en significantes no resueltos.
Me convertí, tímidamente, en la victima perfecta de tus caprichos y vos en el objeto incorruptible de la obsesión de mi cuerpo deseante. Quiero decir, en mi pasión por poseer lo imposible.
Esa pulsión de muerte que se apodera de mi lenguaje. Lo anula, o peor, lo limita a la mera tarea de escribir obscenidades en tu nombre. De contar la demanda de amor de mi cuerpo que me habla y me impulsa a tocarme la soledad con las manos mientras tu figura incierta se dibuja incesantemente en el recuerdo.
Jugamos infinitas veces a las escondidas pero ya me cansé de buscarte y de que nunca me encuentres.
Perdí, ya no se decir el amanecer sin recurrir a la inmunda tarea de conmemorar lo que nunca fue. De recrear meras fantasías.
Acepto la derrota humildemente y te escribo de una vez por todas para intentar encontrar un necesario punto final a este imparable vaivén de pasiones inconclusas
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