Cómo me hubiera gustado haber podido elegir no saber ciertas cosas.
Desde el día que comprendí porqué escribo, me encuentro condenada a la infinita tarea de tener que escuchar ciertas verdades, de entender siempre un poco más. De nadar mas hondo, de hilar mas fino.
Y duele.
La lucidez a veces cansa la voluntad
Escribo porque es lo único que puedo hacer con todo eso, para
darle sentido, para tener un fin exacto, casi matemático, que encuadre, que le
de un nombre a lo que no se dice
Escribo porque es lo único que se hacer cuando la lucha
contra mi llega a un punto clave, al limite con la derrota
Escribo porque a nadie mas que a mi misma debo explicar
ciertas cosas
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