no supe cómo
evitar desarmarme
cuando me dijiste
que pronto
tendrías que irte
por la misma puerta
por la que acababas de llegar
no encontré
en el idioma
el artificio necesario
para mostrarte la herida
entonces dejé
que mi cuerpo
se aferrara al tuyo
con la urgencia
de lo que se desvanece
con la dulzura
de todo aquello
que espera
su momento
para brillar
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